Y sin embargo, a pesar de que el objetivismo es tajante en su respuesta y el tiempo aún parece permitir algún cambio en el rumbo de mis pies, siento – sí, también siento – que la magia existe, que el corazón es sabio, y que, aun si esto no tuviera el suficiente peso, éste no sería el momento para echar pie atrás. La respuesta está en el silencio, en los recuerdos, en el alambre que electrocuta el cuerpo. La respuesta está dentro, y adentro hace mucho que tienen todo bajo control.
Confío en los de adentro y qué va, la azotea ya no es mi lugar favorito.
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