martes, 25 de octubre de 2011

Fernanda

“Oye… ¡oye!... ¿estás bien?. Hey, ¿puedes oírme?”.

Parte de ella se mueve, como por dentro, pero no lo suficiente para creer siquiera que está realmente viva. Miedo y desesperación suben rápidamente por las arterias de mi amigo y mías al notar que uno de sus ojos está hinchado y bañado en sangre.

“¿Estás despierta?... comadre, estás herida. Un hospital. Hay que llevarla a una posta o algo”.

La señora que observaba de pronto se va diciendo que llamará a carabineros, y el pequeño cuerpo inerte de la mujer comienza a levantarse débilmente del suelo hasta adoptar algo así como la posición de alguien sentado que se intenta poner de pie sin levantar las piernas.

“¡Hey, no tan pronto! Siéntate un rato. Alza la cabeza si quieres. Estamos nosotros… tranquila”.

Frente a su cara he puesto la mía y la bocanada de hálito etílico cae como emboscada en mis sentidos. Podría firmar que fueron piscolas.

Quizás sin bebida.

Insiste en levantarse, extendiendo los brazos hacia nosotros con la cabeza gacha, y, por respeto a sus deseos, la ayudamos a ponerse de pie y dirigirse nuevamente al vehículo que poco antes casi le roba la vida. Nos dice que estará bien, que se va a su casa.

“Es como si tú te cayeras en bicicleta y nada po’, es como si tú te cayeras en bici, igual que yo... me voy a mi casa, déjenme”

Déjenme. ¿Qué podíamos hacer, la dejábamos?, ¿qué tan herida estaba, herida del alma, para decir “déjenme” cuando probablemente quiera decir "por favor, ayuda"?. No nos movimos ni un centímetro. Le ofrecí mi casa, un puré de manzanas congelado (a modo de hielo) para su ojo,  agua,  unas bromas y unas risas. Ofrecimos más bien digo, pues ahí estaba mi amigo, vaso de agua en mano.

“Puta que soy weona, puta que soy weona. Iba tan bien, y de pronto escuché sus voces. No me acuerdo si caí o choqué… me hubieran chocado mejor, por último le echo la culpa al weon imprudente, pero aquí yo soy la weona, de curá me pasa, de puro curá!…”

Lloraba. Su cabello mostraba algunas canas y su rostro estaba deshecho por la caída, sin embargo, mientras le limpiaba la cara, me percaté de que el daño estaba hecho desde mucho antes.  Miré sus ojos llorosos mientras su voz empapada en culpa resonaba quejumbrosa, miré su ojo más sano y era hermoso. Toda su hermosura se concentraba en ese ojo. Esa mujer  era preciosa, tenía el alma golpeada, pero bella. Era un ojo de niña, una niña llorando. Y ese ojo era su esperanza en ese rostro.

.... Luego nos contó que era profesora de Trabajo Social hace 6 años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hay frases que marcan...

Hay frases que marcan...
"When you forgive, you love, and when you love, god's light shines on you"- Into the wild

Gandhi

Gandhi
"Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre" --- Mahatma Gandhi ---

La mujer del mar

La mujer del mar

Dalai Lama

"las emociones son destructivas cuando dejan de tener un propósito"

Un espacio para la música !!... Canto de Fenix blog...!