Dicen que uno cuando es joven siente el mundo a sus pies, también dicen que uno es un "tonto viejo", que ya no se aprende, dicen que hay que pensar muy bien antes de actuar, y que yo, a mi edad, soy una vieja chica.
Ya
No estoy de acuerdo con nada de eso.
Dicen que hay que encontrarse a uno mismo... yo digo que hay que formarse a uno mismo. Si con algo estoy de acuerdo con Buda, es que no hay un núcleo inalterable de la personalidad, y todo cambia constantemente.
Con las años se va perdiendo la capacidad de asombro, por lo general, y esa es otra de las cosas con las que no estoy de acuerdo.
Nada de esas cosas que se dicen de generación en generación son dignas de creer a la primera, por muy sensatas que se vistan algunas, ningún concepto prefabricado que han inserto en nuestra cabeza es más que contaminación.
Por eso tengo tantos roces con los prejuicios.
Existe una enorme brecha entre lo que enturbia nuestra mollera y lo que es puro y sano dejar entrar por la puerta ancha y abierta. Estoy tratando de evitar la olla de grillos en la que a veces se transforman los pensamientos, la inconsecuencia de actitudes e ideas que a veces se da en partidos u organizaciones, así como también en las personas...
Tener tanto tiempo para pensar, teniendo además un libro de filosofía a mano puede hacer que el ánimo se ponga un poco chúcaro... surge la crítica, surgen las utopías con más fuerza, las volás conseptuales que me dejan en otra onda, la resignación a veces y cosas de ese tipo, lo que, sumado a tener internet a la mano da como resultado cosas como estas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario