Rodeada de amor, de música, creciendo en canto, en lo personal, en lo interpersonal. Buscando y a veces también encontrando. Acariciando el aire de mi hogar, donde tengo el tiempo que necesito para mí. Limpiando, purificando y llenando de buena vibra... así se cierra una etapa y comienza otra nueva. Quedan atrás el corazón aprisionado, la expropiación de la dignidad y los derechos, decepciones, la lucha interna por no alterar las vibraciones al grado de transformarme en lo que daña. Quedan también personas, pérdidas, injusticias.
No desaparecen, pues he subido un escalón de la eterna escalera gracias a todo eso.
Y amo a mis amigos, a mi familia, a mis mascotas. Amo la vida con sus desafíos y su sensibilidad. Y me amo a mí, gracias a dios.
Gracias a todos y a todo.
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| Mi segundo día de vida en mi nuevo hogar. Solita, en paz, feliz. |
¡Felicidades Maca!
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