El miedo a equivocarse es probablemente el temor más ciego; se corre siempre en dirección incierta, huyendo de un potencial error... pero es como huir de una bomba en un campo minado. Equivocarse es tarea ineludible del ser humano y sí, una vez más, me equivoqué. Me equivoqué por miedo a equivocarme.
La mente tiene esa capacidad de llenar de miedos, incluso donde todo es suave y seguro, incluso donde todo es amor y dulzura. De momento en que la intrusa llega, la experiencia se envenena y se transforma, los sentimientos se enturbian, la espontaneidad se disipa. De momento en que la intrusa llega.
Y yo siempre la dejo entrar.

Pero lo bueno de las equivocaciones es el potencial de crecimiento.
ResponderEliminarAdemás, en ocasiones se pueden enmendar.
ese espíritu intruso que nos permite aprender.
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