Aprendo a soltar, a dejarme llevar. A escuchar. Aprendo que nada es permanente, y aprendo entonces a expresar. Soltar el control. Besar. Dejar de pensar, de temer. Sentir.
Aprendí con abrazos lo que no pude a porrazos.
Aprendí con amor.
Y fue posible experimentar el milagro de escucharte, quererte, besarte, sentirte.
.... Y soltarte...

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